La historia detrás de EDMAPRO
EDMAPRO nació en una habitación a oscuras, a las dos de la mañana. Somos una pareja que durante años tuvo el mismo problema: el día se acababa, pero la cabeza seguía funcionando. Nos metíamos en la cama agotados y terminábamos con el móvil en la mano, dando vueltas, esperando un sueño que no llegaba. Probamos de todo —infusiones, rutinas, apagar pantallas a las diez— hasta que dimos con algo mucho más simple de lo que esperábamos: cambiar la luz de la habitación. No forzarnos a dormir, sino darle a la mente algo tranquilo donde posarse antes de apagarse.
Cuando vimos lo que cambiaba nuestras noches, pensamos en toda la gente que está pasando por lo mismo sin saber que tiene arreglo: padres que por fin tienen media hora para ellos cuando los niños se duermen, niños que tardan dos horas en cerrar los ojos, gente que llega a casa sin fuerzas ni para elegir una serie. Por eso existe EDMAPRO. No vendemos un aparato, vendemos el rato de calma que a nosotros nos costó años encontrar. Y si a ti no te funciona, tienes 30 días para devolverlo sin darnos ninguna explicación — sabemos perfectamente lo que es probar cosas que no sirven.